Preparo café a las cuatro de la mañana porque no se me ocurre una manera mejor de combatir el insomnio.
Esta maldita ciudad que nunca duerme. Ni a deshoras se dejan de oír los ruidos de la noche.
Huele a grano recién molido. Saco un dulce reservado para la ocasión. La luna me sonríe.
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