martes, 5 de noviembre de 2019

Esto no se cura

Y mandarte poemas que escribieron otras manos, otras experiencias, cada vez que cojo el barco que nos separa un poco más con cada trayecto

Y soñarte junto a mil aventuras infantiles, recorriendo ese castillo de pasillos eternos y habitaciones gélidas, siempre en las noches más inesperadas

Y dejar los platos sin fregar, el suelo sin barrer, la cama deshecha, las naranjas a medio comer

Y el olor a pinos al atardecer