lunes, 30 de julio de 2018

¿Saben a beso?

Al menos una vez al año, en agosto o en septiembre, disfruto de las uvas con queso y un buen vino.

Podría hacerlo con más frecuencia pero entonces perdería su encanto.

Aunque ayer, cuando apuraba la segunda copa, me di cuenta de algo.

¿Cuándo era nuestro aniversario?

jueves, 26 de julio de 2018

miércoles, 25 de julio de 2018

Hablábamos de los hijos que nunca tuvimos

En diciembre nos refugiamos allí donde pensamos que nadie nos encontraría
Discutíamos de
Follábamos sin
Bebíamos con
Disfrutábamos hasta
El día en que nos pusimos serios
Y decidimos, sin acordarlo siquiera,
Que había que despertar
Al invierno siguiente,
Lejos de todo aquello,
Nos vimos por casualidad
Y terminamos
Hablando de los hijos que nunca tuvimos

El fin de la guerra nos pilló en tu terraza

Pasamos todo el invierno en la trinchera
Defendiéndonos de enemigos imaginarios
Agotando las provisiones de todo un año
Evitando que entrara el miedo en la habitación.
Tanto esfuerzo solo sirvió para que, años después, en el funeral de Estado, un anónimo coronel pueda proclamar (mentiroso) que el fin de la guerra nos pilló en tu terraza

En el puerto

Noches como las de antes
[pero
Ves los mismos comportamientos, los mismos juegos
[aunque
Trasnochar sigue siendo divertido
[si
Es imposible pasar un martes en los bares
[cuando
dices que ya se nos hace tarde
Que mañana madrugamos
Que ahora hay que ir a trabajar
Y que, aunque nos pongamos pesados, ya no somos los de antes

domingo, 15 de julio de 2018

Tardes como ésta

Saberte eterno al terminar de bailar el sábado por la noche.
Confirmar tu mortalidad al amanecer en una cama ajena.
Recobrar de nuevo la divinidad al ver aparecer entre las sábanas ese culo que pensabas que habías soñado.
En tardes como ésta, muertos ya los dioses, nos recordamos que hubo un tiempo en que íbamos a misa

sábado, 7 de julio de 2018

Quemar las naves

Ese maldito piercing que tan gracioso me parecía. O me parece, en presente, porque cada vez que lo veo en un rostro desconocido me acuerdo de nosotros. O de ti, en singular, porque me gusta más imaginarte antes de que nos encontráramos en un beso, en una cama. En un orgasmo.

Ese maldito piercing que tan de moda se ha puesto. Para dejar de recordar(te) voy a tener que quemar las naves del puerto, aunque para ello necesite invertir todo mi tiempo iniciándome en la piromanía.