sábado, 28 de septiembre de 2019

Atardece

Y los colores de las montañas
Me llenan de un extraño
Sentimiento de nostalgia.

Atardece
Y veo contra el horizonte
Recortada la silueta
Del pueblo de mi infancia.

Atardece
Y paso por la puerta
De las casas que ayer
Acogían nuestras risas.

Atardece.

domingo, 22 de septiembre de 2019

Equinoccio

Sentado en el sofá
en el que ya empieza a cuartear
el cuero negro
Miro el televisor apagado.
El café se enfría sin remedio;
el humo se disipa en el primer día de otoño
(o el último de verano)
y yo pienso en una noche
-no sé ni de qué año-
en que veíamos películas de terror
y nos reíamos. Juntos.

Me voy a levantar
y a hacer lo que nunca,
jamás de los jamases,
se debe hacer.
Voy a recalentar este maldito café.

martes, 17 de septiembre de 2019

Llegará septiembre

Te empeñas en invitarme
A esos atardeceres,
A esa terraza,
A ese sitio de donde tanto
Tanto
Tanto
Me costó marchar.

No te imaginas lo duro que se hace
Resistirse
A tu tentación

viernes, 13 de septiembre de 2019

La duodécima noche II

Desde aquí se escuchan aún el ruido del mar,
las tardes de jueves en la tormenta,
las mañanas de sábado sin café.
Desde aquí, a veces y solo a veces, me asomo a los recuerdos que se llevó el mar.
Málaga

La duodécima noche I

El lento contemplar de la noche dando paso al día.

El fluir incansable, sonoro, del río por el valle.

El recuerdo de tardes frías y mañanas con café.

Va siendo hora de dejar de maltratar este calor.

Cerler

lunes, 9 de septiembre de 2019

A la fresca

Del viento del atardecer de otoño
Me hago preguntas
Y no quiero escuchar la respuesta.

Paso por aquella estación
Donde tantas veces nos encontramos
Y nos despedimos
Y nos volvimos a despedir.

Sigue soplando esta brisa.
Agita mi camiseta.
Mi pelo que escasea.
Mi rutina.

La luna de septiembre
Tiene un brillo curioso.
Parece que me incite
A pisar el acelerador

Y a dejar todo atrás.

martes, 3 de septiembre de 2019

Vuelve

Y destrózame. Rompe los palacios que tanto me ha costado construir.

Vuelve.
Y tócame el alma. Rasga mi piel, despedaza mi carne y quiebra mis huesos.

Vuelve.
Y echa abajo mis murallas. Haz trizas mi corazón con tus labios tristes de pecado.

Vuelve.
Y que tu regreso sea como el invierno en diciembre: gris. Indiferente. Frío