sábado, 22 de septiembre de 2018

Tres

...en la parte de atrás del billete. No sabía muy bien qué era; estaba absorto en la escritura. Aun así, lo interrumpió.

Al principio Mario la miró como quien mira un poste de la luz. Al cabo de tres segundos (que son muchos segundos para esta situación concreta) algo hizo 'clic' en su mente y reaccionó como está pactado.

Se levantó. Holacomotúporaquí. Dos besos. Puesyavesdeviajequemevoyytú. Se sienta él. Necesitabadesconectarypenséque. Se sienta ella. Puesquésorpresavertejustoaquíydespuésdetantotiempo.

Se miraron...

domingo, 16 de septiembre de 2018

Cambios

Desayunar pan tostado y uvas
y salir a correr
bajo la lluvia.

Pensar en cosas sin importancia
como en la lista de la compra,
en el libro a medio leer,
en tu sujetador tirado en el suelo.

Llegar a casa para, con tristeza,
comprobar que
el sujetador y tú habéis marchado.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Dos

... Lucía, por su parte, llevaba mucho tiempo sin reparar en la existencia de Mario. ¿Meses? ¿Años? No podría decirlo. Ella era muy práctica: cuando dejaba de frecuentar un lugar, una persona, una idea,... La dejaba olvidada en algún lugar de su mente. Esto no quería decir que no le importara; era tan solo una manera de liberar espacio en su ajetreada cabeza. De hecho se alegró mucho de ver al joven en el mismo vagón, sentado frente al asiento que debía ocupar ella.

Mario estaba garabateando palabras en la parte de atrás del billete...

Uno

Mario no esperaba encontrarse a Lucía al subir al AVE Madrid-Valencia del sábado por la mañana. Tampoco puede decirse que esperara no encontrarla. Sus expectativas para ese viaje de escasa hora y media de duración eran acabar la novela de Pío Baroja y los restos de licor del fondo de su petaca.

Meses atrás Mario se habría alegrado del encuentro. Sin embargo, las circunstancias habían cambiado. Cuando renunció a su puesto renunció también a toda su vida pasada. Cambió de ciudad, de ocupación y hasta de aspecto. Sólo le quedaban de aquella época su nombre, heredado de su abuelo, y su afición por el buen Blues.

Lucía, por su parte,...

Ebrios de nostalgia

Tiene la necesidad de emborracharse para escribir cosas que tengan sentido. Que el viento me trae recuerdos del pueblo y del mar, que las noches no duermo bien si no es acompañado, que siempre cuento la misma historia.

Cuando escribía sin alcohol solo salían cuentos descafeinados, cuentos de verano, cuentos felices. Irreales.

La difícil decisión: escoger entre reventar el hígado o reventar de ideas acumuladas. Y las semanas van pasando. La cirrosis avanza.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Antes de dormir

Tener la certeza de que
Por mucho güisqui
Por muchas aventuras
Por muchas noches en vela
Jamás llegaré a escribir así.

Y seguir intentándolo

sábado, 1 de septiembre de 2018

Ausencia

No hay vida en esta ciudad hasta las 9 de la mañana. No hay derecho a madrugar si la noche anterior saliste a quemar las calles. No hay dónde tomarse un maldito café con el que bajar al suelo.

No hay necesidad de dar esa conferencia si tú no la vas a escuchar.