Son muchos viajes ya. En tren, en coche, en avión, en barco. Nombra el vehículo y acertarás. Con más o con menos equipaje. Normalmente con menos; siempre dejo muchas cosas en el punto de partida. Para viajar ligero, digo, pero es mentira. La mochila se hace más pesada en cada puerto, en cada andén.
Y llega ese momento. La fracción de segundo que te devuelve al hoyo cuando ya te creías inmortal. Sin contemplaciones.
La fugacidad de la sonrisa deja de ser una frase hecha.
Y no sé bien por qué.
Y todo empieza otra vez.
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