Cada mañana que hago esta cama en la que ya solo duermo de vez en cuando me encuentro con tu fantasma. Con una exactitud que me asombra y aterra, siempre al darle una vuelta al colchón, al volar una sábana, al girar la almohada. Sigue habiendo signos de tu presencia. Tendré que aprender a convivir con ellos
No hay comentarios:
Publicar un comentario