sábado, 12 de mayo de 2018

Fin de misión

En mitad de la nada suena la canción.
A lo lejos, en la llanura, la tormenta se acerca.
En el techado, con una botella de algo que huele a güisqui y sabe a humo, veo caer relámpagos y escucho truenos.
La soledad intenta hacerse un hueco. Pero la noche es demasiado perfecta.
A menudo me digo que este es mi lugar. Es en momentos como este que lo creo de verdad.
He perdido tantos trenes que uno más no importa. Esta estación va a ser mi destino por muchos años.
Sé que es difícil de entender. No soy lo bastante inteligente para expresarlo.
Nunca fui un gran orador. Ni siquiera uno mediocre. Soy un creyente en la contemplación.
Pero este es mi sitio. Aquí he encontrado el sucedáneo de la felicidad a la que, en un buen día, renuncié.

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