Ese maldito piercing que tan gracioso me parecía. O me parece, en presente, porque cada vez que lo veo en un rostro desconocido me acuerdo de nosotros. O de ti, en singular, porque me gusta más imaginarte antes de que nos encontráramos en un beso, en una cama. En un orgasmo.
Ese maldito piercing que tan de moda se ha puesto. Para dejar de recordar(te) voy a tener que quemar las naves del puerto, aunque para ello necesite invertir todo mi tiempo iniciándome en la piromanía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario