Despertarse con la radio no es vida. Es parecido a despertarse al lado de un desconocido. O en una cama ajena. La sensación de no haber descansado permanece en el cuerpo a pesar del café, las bromas y el viento frío de la mañana.
Mañana será otro día. Más o menos parecido a hoy. Seguramente diferente del de ayer. Pero seguirás cansado, esperando ese maná que te apacigüe el alma.
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