domingo, 17 de junio de 2018

A un Dios desconocido

La mayor parte de mi vida no tendré nada que decirte. El resto del tiempo, sencillamente, no sabré cómo hacerlo.
No creeré en tí más de lo que creo en mí. O al revés. No lo sé con seguridad.
Pasarán años sin que sepamos nada el uno del otro.
Lo más probable es que sólo nos veamos una vez. Si es que ocurre.
Quizás no sepas quién soy. Yo tampoco te conoceré jamás.
Si un día nos cruzamos, puede ser que me odies. Y que yo me enamore de tí.
No estarás en mi funeral. No me importa.
Cuando menos me lo espere, te rezaré.

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